Tortugas japonesas toda una plaga en México

tortugas japonesasEn nuestro país es muy común y redituable el comercio de animales “exóticos”, llamados así por ser especies o subespecies que establecen una población fuera de su área natural de distribución y que eventualmente logran sobrevivir y reproducirse.

Pero este tipo de fauna puede llegar a ser invasora cuando una población reproductora ya establecida crece desmedidamente y amenaza la biodiversidad nativa, la economía y la salud pública, lo que desafortunadamente está sucediendo en varias entidades de México.

Estos efectos negativos producidos por las llamadas Especies Exóticas Invasoras (Invasive Alien Species, IAS) son causados por sus estrategias de vida y sus hábitos de alimentación, generados por la competencia, depredación, herbivoría, hibridación o transmisión de enfermedades, poniéndolas en gran ventaja sobre las especies nativas, ya que éstas no tienen la condición o sus mecanismos de defensa están limitados o ausentes para enfrentar a las especies invasoras.

Dentro de las especies invasoras que se encuentran en México destaca el caso de la tortuga japonesa, también llamada tortuga de orejas rojas, tortuga pinta o tortuga galápago de Florida.

Aunque se le conoce como tortuga japonesa, no es japonesa, su verdadero origen es el sureste de Estados Unidos y noreste de México. Esta tortuga ha sido comerciada durante décadas como mascota; desde pequeñas crías de poco más de 3 centímetros, con un precio de 20 pesos, hasta individuos adultos de más de 200 pesos.

Muchas veces compramos a estos animalitos por la ternura que nos nace al verlos tan pequeños, sin pensar todo lo que implica obtenerlos. Desde el inicio, el costo, no sólo del animal mismo, sino del terrario, el alimento especial y los supuestos medicamentos específicos para su bienestar, ofreciéndonos en las tiendas de mascotas un “paquete todo incluido”.

Aunque esta especie es reproducida en cautiverio y está acostumbrada a comer alimento comercial para tortugas, no debemos olvidar que es una especie omnívora (que come de todo), un poco más piscívora (que come peces) y hasta carroñera (que come cadáveres).

La tortuga japonesa está considerada como especie exótica invasora en muchas regiones alrededor del mundo, entre ellas Europa y México. La invasión en nuestro país se ha reportado en las selvas altas y medianas perennifolias, selvas bajas perennifolias inundables, bosques mesófilos de montaña, bosques de pinares y bosques de encinares tropicales, manglares, sabanas, dunas costeras, acahuales y pastizales de las áreas naturales protegidas de Los Tuxtlas en Veracruz, Alto Golfo de California, El Pinacate en Baja California Norte y Cuatrociénegas en Coahuila.

Sin embargo, es muy común en los cuerpos de agua de Xalapa como en el Paseo de los Lagos, el Parque Tecajetes y en el Parque Natura, así como en el Lago de Chapultepec y el Lago de Xochimilco en la Ciudad de México.

El riesgo de esta especie invasiva exótica es su adaptabilidad al medio y cuando la población se establece compite por alimento y espacio con las tortugas nativas, y se puede reproducir con algunas tortugas de su mismo género (Trachemys), por ejemplo, tortugas jicoteas Trachemys ornata (Guerrero, Jalisco, Nayarit y Sinaloa) y Trachemys venusta (Sur de México y Centroamérica), produciendo la pérdida de la diversidad genética de las especies nativas.

Además de estos daños ecológicos, existen riesgos para la salud humana como la infección por Salmonella.

En general, los reptiles son portadores de esta bacteria pero rara vez desarrollan la enfermedad. Sin embargo, las tortugas acuáticas son más susceptibles a portarla y si las mantenemos como mascotas corremos el riesgo de contagiarnos si no tenemos hábitos de higiene después de manipularlas o tocar el agua donde las mantenemos.

También debemos considerar el cuidado de la tortuga en su crecimiento y durante toda su vida. Son animales muy longevos, llegando a vivir hasta más de 40 años en cautiverio.

Durante este tiempo existen gastos como la alimentación, cuidados veterinarios, acondicionamiento de su albergue, terrarios, etcétera.

Todos estos gastos más el desconocimiento de su biología y alimentación son las razones por las cuales algunos dueños no se pueden hacer responsables y liberan intencionalmente a las tortugas en la fuente, lago o río más cercano, creyendo que es lo mejor.

Al liberarlas, además de producir la competencia con otras tortugas y la disminución de las poblaciones de algunos animales de los cuales se pueda alimentar, podemos liberar al mismo tiempo parásitos que pudieran tener las tortugas sin que nos demos cuenta.

Es así que antes de adquirir una tortuga debemos pensar si seremos responsables con su cuidado y necesidades para su salud durante toda su vida. Esto es, antes de obtenerla debemos tener información sobre su biología, cuidados y riesgos; acercarnos a algún experto para que resuelva dudas (médico veterinario o biólogo con experiencia) y nos ayude a decidir si es la mascota que en realidad queremos; y si ya la tenemos, proveerle todo lo indispensable para mantenerla saludable en un albergue adecuado para evitar enfermedades o escapes.

Por otra parte, las tortugas liberadas corren riesgos muy altos que les pueden causar la muerte, entre ellos son los ataques por perros y los atropellamientos. Los reptiles son de sangre fría o ectotermos; adquieren su temperatura corporal para sus funciones fisiológicas por el calor del medio exponiéndose a los rayos del sol.

Es por eso que son susceptibles durante la temporada fría o cuando hay muchos días sin sol y salen de sus refugios para calentarse. En estos períodos de baja temperatura, las tortugas suelen salir a recibir el calor del sol que es acumulado en el asfalto, corriendo un alto riesgo de ser atropelladas y en ocasiones produciendo accidentes viales por evitar atropellarlas.

Tanto las tortugas japonesas como otras especies invasoras, deben evitarse para disminuir y eliminar los costos y riesgos directos e indirectos asociados a la invasión biológica.

Los posibles dueños de mascotas y especies potencialmente invasoras, deben tener el conocimiento de los riesgos y hacerse responsables de los individuos, controlándolos y evitando escapes y liberaciones intencionales.

Se debe evitar la reproducción desmedida de estas especies y el comercio ilegal, así como disminuir la venta de mascotas exóticas.

Las especies silvestres no deben ser mascotas

Después de la pérdida del hábitat, las especies exóticas invasoras son la segunda causa de amenaza y extinción de especies nativas. Es así que las especies exóticas invasoras son de las mayores preocupaciones para la conservación a nivel internacional y son el objeto de esfuerzos de cooperación internacional como el programa mundial sobre especies invasoras (Global Invasive Species Programme, GISP).

En México, desde el 2010, se modificaron la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) y la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) y su reglamento, para definir a las especies exóticas invasoras y establecer medidas para su manejo e identificación.

Por otro lado, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), en el cual México tiene el compromiso desde 1992, considera como especies invasoras a aquellas que prosperan sin ayuda del ser humano y amenazan hábitats naturales o seminaturales, fuera de su área habitual de distribución.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (ISSG-IUCN) considera a la tortuga japonesa dentro de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Por esta razón, el comercio y la importación están prohibidos en algunos países europeos.

No obstante, en México se sigue vendiendo esta y otras especies de tortugas sin considerar los riesgos económicos-sociales, de salud y ecológicos que pueden generarse.

Es por ello que se requiere que las autoridades ambientales apliquen un control en su comercialización para minimizar o eliminar estos riesgos, lo que de manera absurda no se ha implementado.

Por lo pronto, lo que nos toca hacer es no adquirir estas mascotas si no estamos preparados para enfrentar este compromiso, y hacernos responsables de todo lo que implica su cuidado si es que ya las tenemos.

Asimismo, tener conciencia de que los estragos causados por las especies exóticas invasoras en el medio acuático, una vez establecidas, pueden ocasionar extinciones locales de fauna nativa, y que su erradicación puede ser muy costosa y en muchos casos prácticamente imposible.

Finalmente, hay que destacar que el impacto económico de las especies invasoras en el mundo se estima en 1.4 trillones de dólares al año, una cifra que nos debe motivar a la reflexión.

Escribidor: Jorge Castañeda

Director Editorial foroambiental.com.mx

Y colaborador especial de ADN Sureste

(Con parte de información del Instituto de Ecología A.C.)

Imagen: Internet

 En Ciudad de México, Estados, Nacional
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Showing 4 comments
  • Joel Ramírez
    Responder

    Buen día,
    ¿Existe algún santuario donde se pueda llevar a las tortugas Japonesas?
    Saludos.

  • Zurisadai
    Responder

    Hola soy de la ciudad de México, me gustaría si alguien pudiera donarme algunas tortugas, este es mi correo [email protected]

  • JOSE SARMIENTO
    Responder

    JOSE, Hola, yo vivo en San Nicolás y tengo tortugas japonesas de unos 10 años, ya la regalaste?

    • javier Romero
      Responder

      Buen día estoy en Apodaca, N.L. tengo dos tortugas de aproximadamente 15 y 10 centímetros no puedo atenderlas. no se si te interesaría adoptarlas

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