
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que millones de personas mueren prematuramente cada año debido a la contaminación del aire, que se considera uno de los principales riesgos ambientales para la salud. Las áreas urbanas y las regiones industrializadas son especialmente vulnerables. Los principales contaminantes son las partículas (PM2.5 y PM10), los óxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles, el dióxido de azufre y el monóxido de carbono. Las principales fuentes de la contaminación del aire son las emisiones de vehículos, industrias, la quema de combustibles fósiles y la deforestación.
En relación a la contaminación del aire, algunos ejemplos de lo que debemos evitar son:
- Conducir vehículos innecesariamente.
- Usar productos que emitan compuestos orgánicos volátiles (COV) en exceso.
- Ignorar las alertas de calidad del aire y no tomar precauciones.
- Contribuir a la deforestación o la destrucción de áreas verdes.
- No participar en iniciativas para mejorar el aire.
Y algunos ejemplos de lo que debemos propiciar son:
- Promover uso de transporte colectivo o auto compartido
- Realizar mantenimiento periódico a equipos de combustión y vehículos.
- Fomentar el uso de energías y combustibles limpios.
- Crear e implementar un plan ante contingencias atmosféricas.
- Establecer metas de reducción de emisiones a largo plazo.
