
En el mundo de hoy, una empresa ya no se define solo por su margen de ganancia. Hoy, la sociedad espera y exige que las organizaciones, independientemente de su tamaño o sector, asuman una conducta empresarial responsable. Esta expectativa se enmarca en un concepto más amplio: la sustentabilidad o desarrollo sostenible, aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.
El tema de Acciones Sociales y Sustentabilidad se ha consolidado como un eje de valor, donde las empresas se convierten en verdaderas aliadas del planeta y las personas. Lograr este equilibrio requiere una gestión consciente de los impactos de la organización, que son los efectos (positivos o negativos) en la economía, el medio ambiente y, por supuesto, en las personas.
Mapeando el Impacto: La Brújula de la Responsabilidad
Para ser un actor responsable, la primera tarea de una empresa es la debida diligencia. Este es un proceso continuo que ayuda a la organización a:
- Identificar sus impactos negativos reales y potenciales.
- Prevenir y mitigar dichos impactos.
- Remediar aquellos impactos negativos que haya causado o a los que haya contribuido.
Esta diligencia debe ir más allá de las operaciones directas e incluir a toda la cadena de valor. Por ejemplo, las prácticas de abastecimiento de una empresa, como el precio que negocia o los plazos de entrega, pueden ocasionar o contribuir a impactos negativos en su cadena de suministro. Por ello, las organizaciones deben esforzarse por promover la responsabilidad social en la cadena de valor.
El Compromiso con el Factor Humano
Una de las áreas donde las Acciones Sociales y Sustentabilidad brillan con mayor fuerza es en el cuidado de los grupos de interés, es decir, aquellas personas o grupos afectados por las actividades de la organización. Dos áreas destacan:
- El Bienestar del Trabajador: La empresa tiene la responsabilidad de garantizar un entorno de trabajo seguro y saludable. Normativas como por ejemplo la mexicana NOM-037-STPS-2023 sobre teletrabajo se enfoca en las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, incluyendo la prevención de factores de riesgo psicosocial (como la interferencia trabajo-familia) y la garantía del derecho a la desconexión. El contar con un sistema de gestión como ISO 45001 asegura que se aplique una jerarquía de controles para eliminar peligros y minimizar riesgos laborales.
- La Comunidad Local: Las empresas generan impactos económicos indirectos. Estos no son solo monetarios, sino que también influyen en el bienestar de una comunidad y su desarrollo a largo plazo. Por ejemplo, las inversiones en infraestructura y servicios apoyados (como hospitales, carreteras o escuelas) son acciones directas que la empresa realiza para beneficiar a las comunidades. Es vital que estos impactos se gestionen con la participación activa de los grupos de interés y expertos pertinentes.
Un Marco para la Acción y la Transparencia
Para que las Acciones Sociales y Sustentabilidad sean creíbles, deben ser transparentes y sistemáticas. Dos marcos internacionales proporcionan la estructura necesaria:
- ISO 26000: La Guía de Responsabilidad Social Esta norma internacional, aunque es una guía y no es certificable, provee orientación sobre siete temas centrales de responsabilidad social, entre ellos: Derechos Humanos, Prácticas Laborales y Participación y Desarrollo de la Comunidad. Su objetivo es ayudar a las organizaciones a maximizar su contribución al desarrollo sostenible.
- Los Estándares GRI: Medición de Impactos Los Estándares Globales de Reporte (GRI) son la herramienta de facto para reportar de manera creíble los impactos en la sustentabilidad. Permiten a una organización dar a conocer sus impactos más significativos. El proceso se centra en determinar los temas materiales, aquellos impactos más importantes, y luego reportar cómo se gestionan. La información generada bajo los Estándares GRI no solo sirve para la transparencia, sino que también se convierte en datos esenciales para identificar oportunidades y riesgos financieros para la propia empresa.
En conclusión, la sustentabilidad social es la base para construir la legitimidad y el éxito a largo plazo de cualquier organización. Al adoptar estos marcos y centrarse en la Acciones Sociales y Sustentabilidad, las empresas no solo cumplen con su deber, sino que se posicionan como agentes de cambio indispensables para un futuro más justo y verde.
