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Terremoto de 1985, la resonancia y la Ecología

sismo del 85 resonancia y ecologiaSe cumplen 30 años del terremoto de magnitud 8.1 que devastó una parte de la Ciudad de México, aquel fatídico 19 de septiembre de 1985, y que según estudios de connotados geólogos, físicos y medioambientalistas, tuvo un poder destructivo sin precedente, debido en parte al fenómeno conocido como resonancia, el cual se registró en buena medida por la brutal extracción de agua del subsuelo que ha padecido y sigue sufriendo la capital del país.

A pesar de la gran intensidad, ese movimiento telúrico no hubiera ocasionado tantos daños si las ondas sísmicas no hubieran tenido un aumento en su amplitud, debido a un movimiento colectivo de las arcillas del subsuelo, lo que de acuerdo a los expertos, relaciona directamente ese terremoto con la resonancia y la Ecología, en términos de la absoluta falta de conciencia respecto a la sobreexplotación de los recursos hídricos.

Lo peor es que a 30 años de aquella tragedia, la extracción de agua del subsuelo capitalino se ha seguido incrementando y por ello un sismo similar podría tener efectos aún más catastróficos, al menos para ciertas edificaciones y zonas de la Ciudad de México.

Aunque son varios los expertos que han abordado este tema, foroambiental.com.mx decidió ejemplificar lo anterior con las conclusiones del equipo científico encabezado por Jorge Flores Valdés, investigador emérito del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dedicado desde hace tres décadas al estudio de los sismos.

terremoto del 85 resonancia y ecologiaEl físico mexicano recuerda que en aquél terremoto del 19 de septiembre de 1985 “cayeron casi 500 edificios, la mayoría entre 7 y 12 pisos de altura, y en su mayor parte construidos de manera similar. Pero lo más interesante es que todos los edificios que se colapsaron, sin excepción, estaban construidos sobre lo que era el antiguo lago de Tenochtitlan”.

Refiere que “en las partes de montañas que rodean al lago o de terrenos más o menos duros no se cayó nada. Casi ni se rompieron los vidrios”.

En un artículo publicado por el Instituto de Física de la UNAM, Flores Valdés explicó que después del 85 se han registrado muchos sismos más, aunque bastante menos intensos. “Pero todos han seguido el mismo patrón, es decir, tienen mayor impacto en la zona centro de la Ciudad de México que en el resto del Valle”.

Abundó que “en las zonas de Polanco o Chapultepec hay muchos edificios igual de bien o mal construidos, idénticos a los de la zona del Lago, y sin embargo, ahí no pasa nada. A mi modo de ver -explica el emérito- hay una cosa que no se puede rebatir: aquí hubo una resonancia”.

terremoto de 1985 la resonanciaCabe destacar que luego del movimiento telúrico del jueves 19 y la réplica del viernes 20 de septiembre de 1985, Jorge Flores Valdés analizó la portada de un periódico en la que aparecía un mapa de los daños del terremoto con todos los edificios caídos señalados con pequeños puntos rojos.

Dijo que al observarlo, “era evidente que había zonas en donde había muchos edificios caídos y otras en las que no había ninguno. La pregunta era ¿por qué?”.

Sus conclusiones, luego de profundos análisis, fueron contundentes: “Cuando un físico ve el mapa de daños como este, la conclusión es clara: es una función de onda atrapada en el lago y es una resonancia”.

Esto significa que, dado que el suelo de la zona centro está rodeado por zonas de sedimentos y rocas, la onda sísmica quedó atrapada en el terreno acuoso del ex Lago.

Una vez ahí, se dio un fenómeno de resonancia, un aumento en la amplitud del movimiento sísmico debido a un movimiento colectivo de las arcillas del subsuelo.

Es decir, al pasar de un terreno duro a uno suave bruscamente, ocurre una transferencia de energía de las ondas sísmicas entrantes a ondas longitudinales, lo cual hace que éstas amplíen su movimiento.

Jorge Flores Valdés, junto con sus colegas Octavio Novaro y Thomas Seligman, también del Instituto de Física de la UNAM, calcularon en 1985 los modos de resonancia del terreno, tal como si se tratara de la membrana de un tambor, y produjeron un modelo matemático que predecía los máximos y los mínimos de las funciones de onda.

Cuando cotejaron su modelo con la realidad, es decir, con el mapa de los edificios caídos, se sorprendieron: “Lo ponemos encima y pega”, dijo emocionado Flores Valdés.

Los puntos rojos que se habían registrado en aquel mapa de daños podían explicarse con las zonas de amplitud máxima de la onda que los científicos habían predicho con su modelo.

terremoto de 1985 resonanciaCabe recordar que este artículo fue enviado a la prestigiada Revista Nature y, como respuesta, obtuvo la portada el 23 de abril de 1987.

Luego de su gran trabajo científico, Flores, Novaro y Seligman trabajaron continuamente hasta 1999, produciendo muchos artículos y con polémicas recurrentes con sismólogos e ingenieros por su modelo poco ortodoxo de explicar los temblores en la Ciudad de México.

El más reciente trabajo de estos investigadores se publicó en mayo del 2011, en la revista EPL (Europhysics Letters) y tiene que ver con un fenómeno que se relaciona por primera vez con la sismicidad en la Ciudad de México.

El llamado Efecto Doorway (umbral en español, aunque los físicos usualmente mantienen el nombre en inglés) se da en escalas pequeñísimas (10-15 metros), en los núcleos de los átomos aunque también se ha encontrado en los puntos cuánticos, en átomos y en moléculas.

Al respecto, Flores Valdés abundó: “Vimos que la respuesta sísmica de la Ciudad de México tiene las características de un Estado Doorway, lo que quiere decir que hay un estado por el cual entra la energía”.

En principio, el descubrimiento ya plantea al Estado Doorway como prácticamente único, pues aparece en escalas desde los 10-15 metros (en los núcleos atómicos) hasta los 104 metros (en un sismo), lo que quiere decir que existe en ¡19 órdenes de magnitud!

Y por otro lado, el fenómeno explica porqué la Ciudad de México es especialmente vulnerable a los temblores y la causa de que unos edificios se colapsen y otros no.

De acuerdo con Flores Valdés, “las ondas sísmicas que se originan de Acapulco, en Michoacán o Guerrero entran a la Ciudad por abajo, vienen caminando por la roca y de repente se encuentran con esta zona de lodo, que tiene 90% en volumen de agua, o sea, es casi agua”.

Y subraya: “Viajan las ondas sísmicas que son fundamentalmente transversales y al llegar acá se convierten en ondas longitudinales, como si fueran ondas de sonido”.

Lo que hicieron los investigadores fue introducir un modelo a través del cual el Estado Doorway equivale a una onda que se propaga justo entre las zonas de sedimentos y lodo, y que causa una fuerte respuesta resonante en el terreno blando de la superficie de la cuenca.

Nuevamente compararon sus cálculos con las mediciones de los terremotos en la Ciudad de México y encontraron importantes coincidencias.

Quiere decir que justo en el cambio de suelos (de sedimentos a arcillas) se da una especie de “entrada” de energía que hace más intensos a los sismos en la zona de la ciudad donde se encontraba el Gran Lago.

terremoto de 1985 y la resonanciaFlores Valdés refiere que una de las características del Estado Doorway que puede explicar la sismicidad en la capital mexicana es que “tiene una sola frecuencia, es lo que los físicos llamamos monocromático” que, en este caso, es de 0.5 Hertz (un período de 2 segundos).

El estudio concluye que el suelo tipo lodo de la Ciudad de México propicia un Estado Doorway que, a su vez, determina varias cosas: por un lado, amplifica las ondas sísmicas (sobre todo si lo comparamos con un sismo en roca o en sedimento), por otro, alarga su duración y, finalmente, determina una frecuencia de movimiento constante de 0.5 Hz.

Según el físico, la frecuencia de resonancia depende fundamentalmente de la relación área de base y la altura de las construcciones.

Y asegura: “A los edificios coloniales muy grandes no les pasa nada porque son muy amplios y chaparros, en cambio los cimborrios, colocados en lo alto de las torres de las iglesias, pueden venirse abajo”.

El científico insiste en que dadas las condiciones del subsuelo de la Ciudad de México “En cuanto a sismos, todo lo malo ocurrirá en la zona del ex lago de Tenochtitlan”, desde la zona centro al canal de Miramontes o en el cruce de Reforma e Insurgentes, justo como ocurrió ya en 1985.

Agrega que lo que hay que prevenir son los colapsos de los edificios y para ello es necesario evitar que las construcciones tengan frecuencias de resonancia cercanas a las que deja el Estado Doorway: los 0.5 Hertz.

Para ello, dice el físico, “hay que hacerlas rígidas o construirlas de tal manera que no resuenen con esa frecuencia, porque si resuenan con esa frecuencia se van a caer”.

Jorge Torres Valdés concluye: “En cada temblor, las ondas en la cuenca arcillosa, donde está construida parte de la Ciudad de México, son siempre las mismas. No tiene que ver con el terremoto original, tiene que ver con la estructura local del suelo, la geología local de la Ciudad de México. Eso es lo que determina los daños”.

Habría que reflexionar respecto a las advertencias de este experto de la UNAM, sobre todo tomando en cuenta que los científicos afirman que un terremoto podría originarse en cualquier momento en la llamada Brecha de Guerrero, zona que está “muy madura” geológicamente hablando para que ocurra un rompimiento mayor, mismo que desencadenará un movimiento telúrico de magnitud entre 8.1 a 8.4, y que aunado a las condiciones del subsuelo de la Ciudad de México, así como que la zona de ruptura sería a menor distancia que la ocurrida en 1985, que fue en Michoacán, nos hacen temer una catástrofe, particularmente si se vuelve a presentar el fenómeno de resonancia.

Y aunque es imposible impedir ese terremoto o cualquier otro generado en alguna otra zona sísmica, lo que sí es posible es implementar programas y acciones para recargar los mantos acuíferos de la capital del país, con lo que se evitaría que las ondas sísmicas no se amplificaran como ocurrió hace 30 años, algo que trataremos en la segunda parte de este reportaje especial que se publicará mañana sábado, 19 de septiembre.

Escribidor: Jorge Castañeda

Director Editorial foroambiental.com.mx

Colaborador especial del programa radiofónico ABC Noticias y de la agencia informativa ADN Sureste

(Con parte de información del Instituto de Física de la UNAM)

Imágenes: Internet

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24 Responses to Terremoto de 1985, la resonancia y la Ecología

  1. arq. renato reyes m. 20 noviembre, 2017 at 7:13 pm #

    el planteamiento que se hace es de que las arcillas contienen agua……..si al momento de extraer esta agua y no se repone las arcillas se consolidan y van originando fallas o grietas en el terreno asi como el continuo hundimiento de la ciudad…….si al recargar el terreno nuevamente con agua y se sobrepasa de cantidad ……sucederia que abria mas agua y las ondas sismicas se ampliarian mas ?
    saludos….arq. renato reyes

  2. Victoria Beatriz 30 noviembre, 2016 at 6:52 pm #

    Fabuloso reportaje, felicitaciones a Jorge Castañeda.

  3. Teresa Salgado 22 mayo, 2016 at 3:59 pm #

    Qué buen reportaje. Felicitaciones a Jorge Castañeda.

  4. Samuel Bermudez 20 mayo, 2016 at 8:03 pm #

    Muy buen reportaje.

  5. Julia Blancarte 20 mayo, 2016 at 7:56 pm #

    Es impresionante como la afectación al planeta siempre nos los cobra.

  6. Verónica 13 abril, 2016 at 7:50 pm #

    Gran reportaje que explica mucho de lo que ocurrió ese 1985

  7. Rosalinda 13 abril, 2016 at 3:57 pm #

    Muy buen reportaje. Felicitaciones a Jorge Castañeda por esta página y este reportaje espléndido.

  8. Raúl Rivera 28 septiembre, 2015 at 8:03 pm #

    POR ELLO SE EXPLICA EL PORQUE EN OTRAS PARTES CASI NO PASO A MAYORES Y EN EL DF HUBO TANTOS MUERTOS Y DESTRUCCION

  9. Olga Manzo 28 septiembre, 2015 at 7:14 pm #

    Estoy de acuerdo con los comentarios que piden que este tipo de cuestiones salgan en la televisión porque no he visto nada en donde se hable de esto que es muy importante.l

  10. Gina Ortiz 28 septiembre, 2015 at 5:27 pm #

    Magnífico reportaje y muy buena la explicación de lo que sucedió en el 85.

  11. Rogelio Juárez 28 septiembre, 2015 at 4:57 pm #

    Muy bueno el reportaje y nos hace reflexionar mucho sobre el riesgo de vivir en la Ciudad de México

  12. Alejandra Ortega 25 septiembre, 2015 at 6:59 pm #

    A ver si así entendemos la importancia de cuidar el medio ambiente, aunque hay tantos ejemplos en el pasado y ahora, que francamente lo dudo.

  13. Martha González 24 septiembre, 2015 at 5:18 pm #

    Muy buen reportaje, felicitaciones a Jorge Castañeda y su equipo.

  14. Javier Torres 24 septiembre, 2015 at 2:39 pm #

    Muy cierto, fue la resonancia lo que aumentó el desastre, hay que recordar que en los otros estados, aún en Michoacán donde fue el epicentro, los daños fueron realmente mínimos en comparación con el desastre del DF.

  15. Daniel Reyes 24 septiembre, 2015 at 2:25 pm #

    Muy bueno el reportaje, felicitaciones a Jorge Castañeda por darnos luz sobre este tema vital para los capitalinos.

  16. Lauro Cisneros 23 septiembre, 2015 at 8:19 pm #

    Nuestra madre naturaleza, tan agraviada en los últimos siglos, es la que nos cobra con creces nuestras afrentas.

  17. Daniela Lorenzo 23 septiembre, 2015 at 4:52 pm #

    Estoy de acuerdo contigo Vianey, por eso dice el dicho que Dios perdona siempre, el hombre a veces, pero la naturaleza nunca.
    Y felicito a Jorge por este reportaje tan interesante y revelador.

  18. Vianey Carranza 22 septiembre, 2015 at 5:07 pm #

    Extraordinario y muy relevante reportaje que demuestra como la naturaleza no perdona nuestros agravios.

  19. Abril 18 septiembre, 2015 at 5:32 pm #

    Excelente, novedoso e interesante reportaje, esperamos ansiosos la otra parte

  20. Gilberto Torres 18 septiembre, 2015 at 4:05 pm #

    Totalmente de acuerdo con Alma Delia, tanto Televisa, TV Azteca, Milenio y compañía, así como los periódicos grandes se la pasan todos los 19 de septiembre con la misma cantaleta, sin aportar nada sobre los por qués y los cómos, ni mucho menos lo que se tiene que hacer para reducir riesgos.
    Por eso felicito a Jorge Castañeda por sus aportaciones y también espero la segunda parte de este magnífco reportaje que ojalá difundieran en muchos medios más.

  21. Oliva Hernández 18 septiembre, 2015 at 3:21 pm #

    Entonces la ciudad de México está marcada para desaparecer? , como se puede reabastecer los mantos acuíferos? , como saber si la infraestructura esta adecuada para no producir esta resonancia?. Demasiadas preguntas que espero ya tengan respuesta. Excelente reportahe Jorge Castañeda ya quiero leer la segunda parte.

    • Jorge Castañeda 18 septiembre, 2015 at 3:28 pm #

      Justo en la segunda parte, que se publicará mañana 19 de septiembre, podrás ver que sí se pueden y deben recargar los mantos acuíferos, pero el problema es que ninguna autoridad hace nada.

      Gracias por tu comentario Olivia.

  22. Alma Delia 18 septiembre, 2015 at 2:23 pm #

    EXTRAORDINARIO REPORTAJE ESTO ES LO QUE DEBIAN PRESENTAR LAS TELEVISORAS QUE SOLO SE LA PASAN CON ENTREVISTAS A LOS NIÑOS TERREMOTO Y VIVENCIAS DE ESOS TIEMPOS, SIN APORTAR NADA.
    MUCHAS FELICITACIONES A JORGE CASTAÑEDA POR ESTE TRABAJO.

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