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Sismos se magnifican en CDMX por brutal extracción de agua y subsuelo gelatinoso

Hace dos años, cuando se cumplían entonces tres décadas de haberse registrado el terremoto del 19 de septiembre de 1985, publicamos en foroambiental.com.mx un extenso reportaje especial, dividido en tres partes, que basado en estudios de connotados científicos, explicaba por qué los sismos se magnifican en la Ciudad de México debido a la brutal extracción de agua del acuífero y las características del subsuelo, que muchos denominan como gelatinoso, porque se encuentra asentado en lo que fuera un enorme lago, que la estupidez humana desecó para construir sobre su lecho.

sismos de magnifican en cdmx por brutal explotacion de agua y subsuelo gelatinosoEl temblor del 19 de septiembre de 2017 volvió a demostrarnos la enorme vulnerabilidad que existe en la capital mexicana ante los movimientos telúricos, en donde a pesar de lo mucho en que se ha insistido sobre la imperiosa necesidad de recargar los mantos freáticos y frenar la sobreexplotación del acuífero, nada o casi nada efectivo se ha hecho al respecto.

Por lo anterior, decidimos insistir en esta terrible realidad y recordar en su parte fundamental las conclusiones científicas a la que han llegado destacados estudiosos de este fenómeno, el cual se presenta mayormente cuando el epicentro del sismo está a menos de 300 kilómetros, lo que explica por qué el temblor de magnitud 8.2 ocurrido en Pijijiapan, Chiapas, el pasado 7 de septiembre, no provocó mayores daños en la urbe, ya que se originó a 750 kilómetros de distancia en línea recta, en contraste con los sólo 120 kilómetros en que se encuentra Axochiapan, Morelos, epicentro del terremoto del martes 19 de septiembre, que volvió a abrir las dolorosas heridas de hace 32 años.

Científicos afirman que características del subsuelo magnifican sismos en CDMX

A pesar de la gran intensidad de los sismos de 1985, y del ocurrido el 19 de septiembre de 2017, esos movimientos telúricos no hubieran ocasionado tantos daños si las ondas sísmicas no hubieran tenido un aumento en su amplitud, debido a un movimiento colectivo de las arcillas del subsuelo, características que se presentan en una amplia zona de la Ciudad de México, de la que daremos cuenta más adelante.

Y aunque son varios los expertos que han abordado este tema, en foroambiental.com.mx decidimos ejemplificar lo anterior con las conclusiones del equipo científico encabezado por el doctor Jorge Flores Valdés, investigador emérito del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dedicado desde hace más de tres décadas al estudio de los sismos.

sismos se magnifican en cdmx por brutal extraccion de agua y subsuelo gelatinosoEl físico mexicano recuerda que en el terremoto del 19 de septiembre de 1985 “cayeron casi 500 edificios, la mayoría entre 7 y 12 pisos de altura, y en su mayor parte construidos de manera similar. Pero lo más interesante es que todos los edificios que se colapsaron, sin excepción, estaban construidos sobre lo que era el antiguo lago de Tenochtitlan”.

Refiere que “en las partes de montañas que rodean al lago o de terrenos más o menos duros no se cayó nada. Casi ni se rompieron los vidrios”.

En un artículo publicado por el Instituto de Física de la UNAM, al cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, Flores Valdés explicó que después del 85 se han registrado muchos sismos más; la inmensa mayoría de ellos han sido menos intensos, “pero todos han seguido el mismo patrón, es decir, tienen mayor impacto en la zona centro de la Ciudad de México que en el resto del Valle”.

Abunda que “en las zonas de Polanco o Chapultepec hay muchos edificios igual de bien o mal construidos, idénticos a los de la zona del Lago, y sin embargo, ahí no pasa nada”.

Puntualiza que lo que sucedió en el 85 (así como en otros sismos posteriores) es que en la Ciudad de México “la conclusión es clara: es una función de onda atrapada en el lago y es una resonancia”.

Esto significa que, dado que el suelo del centro está rodeado por zonas de sedimentos y rocas, la onda sísmica quedó atrapada en el terreno acuoso del ex Lago.

Una vez ahí, se presenta el fenómeno de resonancia, un aumento en la amplitud del movimiento sísmico debido a un movimiento colectivo de las arcillas del subsuelo.

Es decir, al pasar de un terreno duro a uno suave bruscamente, ocurre una transferencia de energía de las ondas sísmicas entrantes, a ondas longitudinales, lo cual hace que éstas amplíen su movimiento.

Dicho fenómeno explica por qué la Ciudad de México es especialmente vulnerable a los temblores y la causa de que unos edificios se colapsen y otros no.

De acuerdo con Flores Valdés, “las ondas sísmicas que se originan de Acapulco, en Michoacán o Guerrero entran a la Ciudad por abajo, vienen caminando por la roca y de repente se encuentran con esta zona de lodo, que tiene 90% en volumen de agua, o sea, es casi agua”, lo que muchos denominan subsuelo gelatinoso.

sismos se magnifican en cdmx por brutal extraccion de agua y subsuelo gelatinoso Y subraya: “Viajan las ondas sísmicas que son fundamentalmente transversales y al llegar acá se convierten en ondas longitudinales, como si fueran ondas de sonido”.

Lo anterior quiere decir que justo en el cambio de suelos (de sedimentos a arcillas) se da una especie de “entrada de energía” que hace más intensos a los sismos en la zona de la ciudad donde se encontraba el Gran Lago.

Jorge Torres Valdés concluye: “En cada temblor, las ondas en la cuenca arcillosa, donde está construida parte de la Ciudad de México, son siempre las mismas. No tiene que ver con el terremoto original, tiene que ver con la estructura local del suelo, la geología local de la Ciudad de México. Eso es lo que determina los daños”.

Habría que reflexionar respecto a las conclusiones de este experto de la UNAM, sobre todo tomando en cuenta que los científicos afirman que un terremoto podría originarse en la llamada Brecha de Guerrero, zona que está “muy madura” geológicamente hablando, para que ocurra un rompimiento mayor, mismo que desencadenará un movimiento telúrico de magnitud entre 8.1 a 8.4, y que aunado a las condiciones del subsuelo de la Ciudad de México, así como que la zona de ruptura sería a menor distancia que la ocurrida en 1985, que fue en Michoacán, nos hacen temer una catástrofe.

Características del subsuelo se agravan por la brutal extracción de agua en CDMX

La brutal explotación de los acuíferos tuvo que ver directamente con el fenómeno de resonancia y la amplificación de las ondas sísmicas del terremoto de 1985, lo que de acuerdo a los científicos se ha repetido en sismos posteriores, como el ocurrido el pasado 19 de septiembre de este 2017.

Además, la extracción de agua en la capital del país, que cada año va en aumento, genera también el hundimiento de una buena parte de la urbe, lo que a su vez provoca afectaciones en cimientos y debilitamiento en estructuras de casas y edificios.

Hay muchos estudios científicos que desde los años 50 del siglo pasado demuestran que la Ciudad de México se hunde anualmente cada vez más, debido fundamentalmente a la salvaje sobreexplotación de los mantos freáticos.

Uno de los primeros investigadores mexicanos que alertó sobre el hundimiento que se registraba en la capital de la República fue el doctor Nabor Carrillo, experto en mecánica de suelos, y quien fuera rector de la UNAM, cuyas investigaciones realizadas a mediados del siglo pasado demostraron que la Ciudad de México presentaba hundimientos muy preocupantes por la excesiva extracción de agua.

Lo más grave que descubrió y describió el científico, es que el problema se presentaba entonces en los drenajes, las grietas del subsuelo, las estructuras de muchos edificios e incluso en sus cimientos.

Comprobó que en algunas partes del sistema de drenaje de la ciudad, especialmente en las zonas centrales, el hundimiento había provocado fisuras y el agrietamiento de los pilotes, así como daños a las tuberías y afectaciones en muchos edificios coloniales.

Lo peor es que esto se ha venido incrementando al paso de las décadas, y en la actualidad la situación es crítica, ya que el nivel de la ciudad se encuentra siete metros abajo del Canal del Desagüe y del Lago de Texcoco, cuando en 1900 estaba dos metros arriba del lago y cinco metros por encima del canal.

sismos se magnifican en cdmx por brutal extraccion de agua y subsuelo gelatinosoEn ese sentido, el doctor Eugenio Gómez Reyes, especialista en hidrología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explica que la cuenca del Valle de México sufre un hundimiento diferencial, el cual puede llegar hasta 80 centímetros al año en zonas cercanas al ex Lago de Texcoco, mientras que en otras varía de los 10 a los 30 centímetros anuales.

Refiere que la extracción desmedida de agua de los acuíferos es la principal causa del hundimiento, que además es muy irregular, lo que conlleva mucho mayor riesgo.

Indica que aunque estas diferencias de terreno son imperceptibles en el día a día, la acumulación de hundimiento ha generado innumerables problemas y ha llegado a tal grado, que incluso han surgido nuevas zonas lacustres, como el Lago de Xico, que hace más de 30 años no existía.

Por ello, se pronunció por implementar de manera urgente tecnologías que permitan la recarga efectiva de los mantos acuíferos.

Otros estudios advierten que el hundimiento permanente de la metrópoli tiene niveles de suma gravedad, particularmente en toda la zona central (justo donde se dieron los mayores daños del terremoto del 85), pero también en el área del aeropuerto capitalino y sus alrededores, hasta zonas mucho más alejadas como Xochimilco, Tlalpan, Villa Coapa o Chalco y en general todas las que se encuentran en lo que fue el Lago de Texcoco y el Lago de Xochimilco.

zonas vulnerables ante sismos en cdmxJusto en esas áreas, el subsuelo de la ciudad es mucho más vulnerable a los temblores, pues ahí se puede presentar el el fenómeno de resonancia, el cual amplifica las ondas sísmicas.

En la imagen que aparece al lado de este texto se puede apreciar en color rojo la zona de mayor riesgo en la Ciudad de México en cuanto a movimientos telúricos, en amarillo está la zona de mediano riesgo y en verde la que corresponde a bajo riesgo.

Dentro de este contexto, es preciso poner atención a la advertencia que hizo el doctor en sismología Víctor Manuel Cruz Atienza, quien afirma que si se presentara un terremoto similar al del 85, es decir, de magnitud 8.1, sus períodos de oscilación podrían ser de dos a tres veces más intensos que los que se presentaron entonces.

Este investigador, quien es jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, puntualiza que las características del suelo en que está asentada la Ciudad de México (debido en gran medida a la brutal sobreexplotación de los acuíferos) son las que provocan “una amplificación muy grande de las ondas sísmicas”.

Por otra parte, el ingeniero José Luis Luege Tamargo, quien fuera titular de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, ha reiterado en diversos foros que “el hundimiento de la Ciudad de México es el más grave que registra cualquier otra metrópoli en el mundo”, lo que hace a la capital de nuestro país especialmente vulnerable a los sismos, por el comportamiento que puede tener el subsuelo de amplificar las ondas sísmicas, pero también implica graves problemas de contaminación en los mantos acuíferos, además del cada vez mayor agotamiento de los mismos.

Urge recargar el acuífero de la Ciudad de México

Es por ello que los expertos se han pronunciado por implementar medidas realmente urgentes y efectivas para recargar el acuífero de la Ciudad de México, el cual se ha venido agotando de manera alarmante durante las últimas décadas, y sigue siendo sobreexplotado de manera absurda.

Cabe señalar que en la capital del país se extrae del acuífero mucho más agua de la que naturalmente se recarga, en pozos que alcanzan incluso 400 ó 500 metros de profundidad y hay casos de algunos que se pretenden hacer a 2 mil metros de profundidad.

sismos se magnifican en la cdmx por la brutal extraccion de agua y subsuelo gelatinosoHay que recordar que la Ciudad de México se abastece de agua potable en un 70% de los pozos, es decir, del acuífero, mientras que el resto llega del Sistema Cutzamala.

El flujo hídrico de la capital obtiene un 50% del suministro del subsuelo pero a un ritmo de sobreexplotación del 140%, así de alarmante es la situación.

Según estudios de la CONAGUA, 59.6 metros cúbicos por segundo del vital líquido se extraen de los acuíferos del Valle de México, pero sólo es posible recargar 31.6, debido al escaso porcentaje de agua de lluvia que se aprovecha.

Y es que a pesar de que en la zona se presentan muy altas precipitaciones pluviales, que en promedio van de 600 a 800 milímetros, llegando a extremos de 950 milímetros, esta enorme cantidad en su mayor parte se va al drenaje, lo cual es simplemente criminal.

Por esta razón, la captación de picos de lluvia a través de pozos de infiltración artificial representa una estrategia con alto potencial para aumentar la recarga de los acuíferos y así alimentar los pozos sobreexplotados.

Esto se ha hecho con éxito desde hace muchos años en diversos países y especialmente en ciudades con problemas de sobreexplotación del acuífero, que gracias a la infiltración artificial resolvieron su problema.

Además, la infiltración de los escurrimientos pluviales ayuda a evitar que se generen inundaciones, al servir como un sistema de regulación.

De esta forma, la infiltración del agua de lluvia permite ofrecer una solución a tres de los grandes problemas hídricos de la Ciudad de México, la baja disponibilidad de agua, el agotamiento del acuífero y los problemas generados por el exceso de escurrimientos en temporada de lluvias.

Es por ello que la infiltración artificial del agua de lluvia debe ser impulsada de inmediato en la capital de la República, a través de programas prioritarios y emergentes, y no sólo hacer obras que luzcan políticamente hablando, lo que han venido haciendo tanto los nefastos gobiernos priístas del pasado (principales culpables del grave problema de sobreexplotación del acuífero), como los no menos nefastos perredistas, corresponsables de la situación actual en la materia.

Otros mecanismos para infiltrar el acuífero de la Ciudad de México serían, por ejemplo, los llamados pisos ecológicos o pisos permeables, que permiten el paso del agua y, por ende, la recarga de los mantos freáticos.

Tecnologías para ello hay muchas, tanto nacionales como extranjeras, que han desarrollado los llamados concretos ecológicos, que aunque un poco más caros que los tradicionales, son más duraderos y, además, sirven para garantizar la recarga de agua al subsuelo.

Algunos de ellos se basan en un sistema de rejillas plásticas que se arman una junto a la otra y que posteriormente se llenan con grava, lo que garantiza que la lluvia pueda llegar al acuífero sin desperdiciarse.

Si todo lo anterior se hiciera en conjunto, y de manera inmediata, en pocos años se podría equilibrar la extracción con la infiltración de agua en el acuífero capitalino, y en el mediano y largo plazos, incluso se estaría en condiciones de sanearlo.

Eso es, más que urgente, vital, no sólo para no seguir propiciando que el suelo de la Ciudad de México siga siendo un terreno fértil para amplificar los terremotos y sus daños, además de aminorar el peligroso hundimiento de la urbe, sino para atender la prioridad de garantizar el suministro de agua para millones de capitalinos.

Pero aunque lo anterior se ha destacado en distintos foros, parece que a las autoridades federales y locales les importa un comino implementar programas conjuntos que garanticen la urgente recarga del acuífero de la urbe.

Ello, a pesar de que un terremoto incluso mayor que el de 1985 y muy superior en magnitud al del pasado 19 de septiembre de 2017, está a punto de ocurrir geológicamente hablando, el cual se originará en la llamada Brecha de Guerrero, en donde el último rompimiento importante ocurrió hace más de un siglo, por lo que los sismólogos aseguran que no pasará mucho tiempo para que se genere un gran terremoto, cuyo epicentro estará mucho más cerca que el ocurrido hace 32 años.

El terremoto que viene se originará en la Brecha de Guerrero

Aunque no hay forma de predecir cuándo, es un hecho que un terremoto similar o superior al del 19 de septiembre de 1985, que fue de magnitud 8.1, puede desencadenarse en cualquier momento en la denominada Brecha de Guerrero.

Un reporte del Servicio Sismológico Nacional, del Instituto de Geofísica de la UNAM, destaca que en el estado de Guerrero se registra alrededor del 25 por ciento de la sismicidad que ocurre en territorio mexicano, mientras que otro 25 por ciento ocurre en el estado de Oaxaca, siendo las dos entidades con mayor cantidad de temblores en el país, seguidas de Chiapas, Michoacán y Jalisco.

En el estudio se da cuenta de que investigadores en el campo de la sismología, tanto nacionales como extranjeros, coinciden en remarcar que la Brecha de Guerrero es un sitio de preparación para un futuro terremoto, que aunque no es posible predecir, podría ocurrir en un lapso no mayor a 10 ó 15 años.

Brecha de Guerrero generara un terremoto devastadorEsta Brecha de Guerrero abarca desde San Marcos, pasando por Acapulco, hasta llegar a Petatlán, muy cerca de Zihuatanejo.

Los sismólogos indican que en la Brecha de Guerrero, entre 1899 y 1911, ocurrieron cuatro sismos cuyas magnitudes oscilaron entre 7.5 y 7.8, pero han pasado 106 años desde el último sismo importante en ese lugar, por lo que se considera un sitio con alta probabilidad de ocurrencia para un terremoto con magnitudes aún mayores que las mencionadas.

Y es que la gran cantidad de energía que no ha sido liberada durante más de un siglo, podría desencadenar un mega-sismo entre los 8.1 y 8.4 de magnitud.

El estudio afirma que el hecho de que se concentre en Guerrero 25 por ciento de la actividad sísmica del país, se debe a la subducción de la Placa de Cocos (Placa Oceánica) por debajo de la Placa Norteamericana (Placa Continental).

Explica que el contacto de estas dos placas tectónicas ocurre frente a las costas del Pacífico, desde el estado de Jalisco, pasando por Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

A medida que pasa el tiempo en una región donde no ha ocurrido un rompimiento significativo, es mayor la probabilidad de que ocurra alguno, y esta situación se presenta entre San Marcos y Petatlán, en la Costa Grande de Guerrero, conocida por los sismólogos como la Brecha de Guerrero.

sismos se magnifican en cdmx por brutal extracción de agua y subsuelo gelatinosoEn ese sentido, el jefe del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, Víctor Manuel Cruz Atienza, refiere que los datos que indican la posibilidad de ocurrencia de un sismo de proporciones mayores no deben ocultarse, y en cambio, debe informarse a la población vulnerable.

El investigador sostiene categóricamente que “no se puede ocultar nada que se haya determinado bajo el rigor del método científico”, como es el caso de que en la Brecha de Guerrero se originará un gran terremoto.

Abundó que la población del Valle de México debe saber que una ruptura de magnitud 8.1 o superior en la Brecha de Guerrero “sería más cercana a la ciudad” que la ocurrida en 1985, por lo que se estima que, “en ciertos rangos de frecuencia, la amplitud del movimiento del suelo podría ser de dos a tres veces más grandes”, que durante el sismo catastrófico ocurrido en Michoacán, y que devastó parte importante de la Ciudad de México, aquel fatídico 19 de septiembre de hace 32 años.

Escala de Richter ya no se utiliza

Aunque lo siguiente no tiene nada que ver con Ecología, es preciso indicar que la razón por la que en este reportaje especial no se utilizó nunca el término grados Richter, es sencillamente porque es incorrecto.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los medios de comunicación, los periodistas y hasta algunos de los “altos” funcionarios de Protección Civil, cometen el grave error de seguir refiriéndose a la magnitud de un movimiento telúrico indicándolo en grados de la escala de Richter, la cual se creó exclusivamente para los sismos que ocurren en la Falla de San Andrés, concretamente en California, Estados Unidos, mientras que en el resto del mundo la que se utiliza en la actualidad es la escala sismológica de magnitud de momento.

escala de richter ya no se utilizaNo obstante, desde mediados del siglo pasado se ha hecho costumbre referir a la escala de Richter, y peor aún, utilizar la palabra grados, cuando la escala de magnitud de momento no es gradual.

Hay que recordar que una escala graduada es aquella en la que se toman dos valores, elegidos de manera arbitraria, y se divide en 100 una cierta cantidad de partes la distancia entre ellos, tomando cada una de esas partes como un grado, como por ejemplo el caso de los grados Celsius.

Un grado Celsius es la centésima parte de la distancia entre la temperatura del punto de fusión del agua a una atmósfera y la temperatura del punto de ebullición del agua a una atmósfera. Es decir, se toman esos dos valores, se divide entre 100 la distancia entre ellos y se tomó el resultado como un grado.

Incluso la escala de Richter no es graduada, porque mide la magnitud de la energía liberada en un terremoto, por lo que sus valores no están asociados a dos puntos elegidos arbitrariamente, sino que son, por decirlo de alguna manera, absolutos.

Por todo ello, es erróneo incluir la palabra grados junto a la magnitud de un terremoto, aún en la escala de Richter, que cabría recordar fue desarrollada en 1935 por Charles Francis Richter, para medir la intensidad de los sismos que ocurrían en California, luego del terremoto de 1906 en San Francisco.

Sin embargo, a medida que se fueron instalando más sismógrafos en el mundo, se hizo evidente que la escala de Richter sólo era válida para ciertas frecuencias y se desarrollaron nuevas escalas de magnitud, como la magnitud de ondas de cuerpo (Mb) y la magnitud de ondas superficiales (Ms).

Aún así, seguían existiendo limitaciones y se desarrolló otra escala, la escala sismológica de magnitud de momento (Mw).

Para los terremotos más grandes, esta escala es la que ofrece la estimación más certera de su tamaño. Las escalas de magnitud miden el tamaño del sismo en la fuente, así que no dependen de dónde se haga la medición.

La escala de magnitud de momento fue introducida en 1979 por Thomas C. Hanks y Hiroo Kanamori como la sucesora de la escala de Richter.

Cabe añadir que las escalas de Richter y la de magnitud de momento coinciden, en valores sobre 6.8 ó 6.9, lo que explica que muchos se sigan refiriendo a la primera.

Pero ninguna de las dos escalas es gradual, sino logarítmicas. Eso significa que en esas escalas un valor 6 no es el doble que 3, sino algo así como 1000 veces más.

Fuerza México

Para concluir con este reportaje especial, queremos destacar la labor que se puede calificar como heroica que realizaron miles de voluntarios y rescatistas anónimos en las zonas siniestradas en la Ciudad de México, quienes demostraron la solidaridad que caracteriza a una buena parte de la sociedad capitalina ante la tragedia.

También ha sido plausible que centenares de miles de personas hayan donado víveres, ropa, medicamentos y diversos enseres para nuestros hermanos y hermanas en desgracia.

Es cierto que se dieron casos de asaltos, robos y saqueos realizados por deleznables delincuentes que se aprovecharon de la vulnerabilidad de la gente. Esos maleantes despreciables, personas sin escrúpulos que merecen todo nuestro repudio, son muchos menos que los cientos de miles que nos hacen sentir más orgullosos de ser mexicanos, porque gracias a su labor y a su entrega incondicional, nos dieron una aliento de esperanza ante el dolor que nos agobia.

sismos se magniican en CDMX por brutal extraccion de agua y subsuelo gelatinosoGracias a ellos por difundir desde los lugares siniestrados la frase Fuerza México, que nos ha hecho vibrar de emoción al comprobar la grandeza de muchos, de la mayoría de los mexicanos.

Finalmente, es preciso subrayar que este reportaje especial no tiene la finalidad de alarmar a la población sobre el riesgo que existe en la Ciudad de México ante los movimientos telúricos debido a lo aquí descrito. La intención es alertar sobre lo que pasa con el subsuelo de buena parte de la urbe, así como informar respecto a lo que puede ocurrir si no se implementan las medidas que todos debemos exigir a las autoridades.

No podemos evitar los sismos y debemos tomar conciencia que nos encontramos en un país en donde a diario se registran más de 40 temblores en promedio. Pero lo que sí podemos y debemos es tratar de aminorar los efectos de estos movimientos telúricos y es esto justamente en lo que tenemos que actuar de inmediato, porque no hacerlo sería criminal ante las advertencias de que se aproxima un terremoto de la Brecha de Guerrero.

Por cierto, en el reportaje dividido en tres partes que se publicó en foroambiental.com.mx en el 2015, se advirtió también sobre la inminencia de un terremoto en la Brecha del Istmo de Tehuantepec, lo que desgraciadamente ocurrió el pasado 7 de septiembre, cuando un temblor de magnitud 8.2 afectó gravemente muchas regiones, particularmente de los estados de Chiapas y Oaxaca.

Si nuestros lectores desean leer ese reportaje, al final anexamos las ligas correspondientes.

Escribidor: Jorge Castañeda

Director Editorial foroambiental.com.mx

Imágenes: Internet

El reportaje dividido en tres partes que se publicó en 2015 se puede leer en las siguientes ligas en el orden en que aparecen a continuación:

Terremoto de 1985, la resonancia y la Ecología

Suelo y hundimiento del DF magnifican sismos

Terremoto similar o mayor al del 85 volverá a ocurrir en México

 

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