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Desarrollan en México espuma biodegradable para sustituir el unicel

espuma biodegradable que sustituye al unicelCientíficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollaron una espuma biodegradable con semillas de tamarindo, que podría sustituir al poliestireno expandido o unicel, material plástico que tarda cientos de años en biodegradarse.

Hay que recordar que el unicel se utiliza en forma masiva para la elaboración de vasos y platos desechables, así como empaques de todo tipo, entre otros muchos objetos, pero debido al largo tiempo que transcurre para su biodegradación se ha convertido en un elemento altamente contaminante.

En cambio, una vez utilizada, la espuma biodegradable que desarrollan los universitarios tarda menos de 90 días en biodegradarse naturalmente, además de que no ocuparía durante mucho tiempo un volumen grande en los depósitos de basura o tiraderos.

La investigación es encabezada por Alfredo Maciel, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, en colaboración con Abel Humberto Cortés Arce, maestro en Ciencia e Ingeniería de Materiales.

“A la intemperie, hongos y bacterias tardarían entre dos y tres meses en comérsela. Entonces se generarían agua y dióxido de carbono, pero no lixiviados (líquidos resultantes de un proceso de percolación de un fluido a través de un sólido) que, al llegar a los mantos freáticos, contaminan las aguas”, aseguró Maciel.

Información divulgada por la UNAM, a la cual foroambiental.com.mx tuvo acceso, destaca que generar espumas permanentes no es fácil. Las espumas del mar, del baño diario y del lavado de ropa son de muy corta vida. pero los científicos Maciel y Cortés Arce hicieron una espuma biodegradable, que además de ecológica, es más estable e incluso puede resistir una carga mecánica.

espuma biodegradable hecha con semillas de tamarindo para sustituir el unicelRefiere que esa espuma biodegradable está elaborada con semillas de tamarindo, al tiempo en que subraya que México produce 39 mil toneladas de ese fruto al año, y una tercera parte de esa cantidad son semillas.

Según la investigación, las semillas de tamarindo contienen mayoritariamente un polisacárido (polímero) hecho de glucosa (monómero), como los almidones. A este polisacárido, Maciel y Cortés Arce le injertaron químicamente acrilato de etilo, que es un monómero (polimerizado por sí solo es como un hule), y así produjeron un copolímero constituido por los dos monómeros: el acrilato de etilo y la glucosa.

“De acuerdo con el porcentaje de acrilato de etilo que le injertemos al polisacárido de las semillas de tamarindo, el copolímero resultante presenta determinadas propiedades mecánicas: a mayor porcentaje es más suave y flexible; a menor porcentaje es más rígido y resiste más carga mecánica, pero al rebasar su resistencia mecánica se rompe de manera frágil, es decir, sin mucha deformación”, explicó Maciel.

La espuma biodegradable desarrollada por los universitarios podría servir para sustituir el poliestireno expandido o unicel en la elaboración de vasos y platos desechables, pero también de empaques para aparatos electrodomésticos y equipo científico, paneles de anuncios, aislantes térmicos para la construcción, cajas de pescado o neveras para el transporte de vacunas, con la ventaja de que, cuando estos objetos sean desechados, tardarán sólo tres meses en biodegradarse en condiciones de humedad del medio ambiente.

Maciel y Cortés Arce ya disponen de esa espuma como un producto caracterizado a nivel laboratorio. El siguiente paso es escalar su producción a nivel industrial.

Con ese fin ya diseñan un procedimiento óptimo como tema de tesis de licenciatura de Ramsés Gutiérrez, alumno de la Facultad de Química.

“La empresa e3 está interesada en reemplazar el poliestireno de los paneles que fabrican con nuestra espuma biodegradable, cuyo uso en México no compite con los alimentos, como en el caso de las que están hechas con harina de trigo”, indicó Alfredo Maciel.

Antes de ejecutar este proyecto, Maciel, en colaboración con las maestras en Ciencias Alicia del Real y Daniela Wallander, desarrolló un laminado no espumado al que se le puede dar la forma de productos desechables como vasos y platos para fiestas, el cual ya está protegido con una solicitud de patente.

Igual que la espuma biodegradable, una vez seco, este laminado espumado, moldeado a partir de un medio acuoso, ya no se disuelve en agua ni con los disolventes comunes: acetona, tolueno, benceno o thinner.

“Los vasos y platos fabricados con este laminado no espumado pueden contener cualquier líquido y alimento, y desecharse sin ningún problema porque los hongos y bacterias que están en el ambiente los degradarán”, concluyó Maciel.

Redacción: foroambiental.com.mx

(Con parte de información de la UNAM)

Imágenes: Internet

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